Guía completa

Muchos conductores de motores de inyección directa no saben que sus válvulas de admisión no reciben ningún efecto de limpieza por parte del combustible, al contrario de lo que ocurría en los motores más antiguos. Con los años, eso permite que se acumule carbonilla que va estrechando el paso de aire.

Un síntoma difícil de fechar

La pérdida de potencia asociada a este problema es tan gradual que rara vez hay un momento concreto en que el conductor la note. Se descubre normalmente por comparación: «antes el coche respondía mejor», sin poder decir exactamente desde cuándo.

No hay una única técnica para todos los casos

Para acumulaciones moderadas, limpiar con hidrógeno o cáscara de nogal proyectada suele bastar y no exige desmontar el colector. Cuando la acumulación es más severa, el desmontaje manual da acceso directo a las válvulas y resulta más eficaz, a costa de más tiempo de taller.