Guía completa

Cuando un coche pierde potencia de golpe, la sospecha inmediata suele ser el turbo, pero muchas veces el responsable real es el sensor que informa a la centralita de la presión de sobrealimentación, mucho más barato de sustituir que el propio turbocompresor.

Comparar, no adivinar

El diagnóstico se basa en comparar los valores en vivo que da el sensor con la presión real que debería estar generando el turbo en ese régimen de motor. Si hay una discrepancia clara, el sensor es el sospechoso principal antes de plantear nada más caro.

Las fugas de admisión, la otra gran sospechosa

Una fuga en el circuito de admisión —una abrazadera floja, una manguera agrietada— puede producir síntomas casi idénticos a los de un turbo dañado: pérdida de potencia y testigo de motor encendido. Se revisa siempre esta posibilidad junto con el sensor antes de asumir una avería mayor.